Un canto de Esperanza es el nombre de la tercera versión de la Memoria Sonora para la Paz, un proyecto que desde hace cinco años viene transformando e incidiendo en los municipios de Buenos Aires y Suarez en el Norte del Cauca. En esta oportunidad, más de 300 artistas se reunieron para hacer un llamado a mantener la esperanza a través del arte y la resistencia pacífica, en un territorio que se debate entre la incertidumbre, el miedo y el silencio.

Desde Otra Escuela tuvimos la oportunidad de hablar con Sara Erazo, gerente de proyectos de la Fundación Plan, sobre esta iniciativa.

Documental de la tercera edición de la Memoria Sonora para la Paz “Un Canto de Esperanza”

El proyecto de Memoria Sonora para la Paz nació en el año 2017 gracias a la idea de José Edier Solís, un gestor cultural y maestro del Norte del Cauca que vió la necesidad de rescatar la música y la cultura de su región que poco a poco se estaba perdiendo. Su principal sueño era dejar un legado a los niños, niñas y adolescentes de su comunidad y enseñarles que, a través de la música y el arte, podían transformar sus realidades y aportar a la construcción de paz.

Desde ese entonces, la Fundación PLAN ha acompañado este proceso junto con César López, un músico por la paz y compositor aliado, con el propósito de reivindicar la música y el sonido como herramientas para construir memoria y paz; “identificamos que eso justamente era un elemento muy importante que podía contribuir al fortalecimiento del tejido social y así contribuir a la resiliencia, a la sanación, a la resistencia pacífica desde las artes en este territorio”, nos cuenta Sara.

La Memoria para la Paz es un compilado de productos sonoros donde se integran canciones de diferentes agrupaciones y solistas, poemas, coplas y cartas que expresan los sentires, las felicidades y tristezas, las historias y las narrativas de resistencia de los habitantes del Norte del Cauca que toda su vida han tenido que padecer la violencia en su territorio; “detrás de esas canciones hay unas historias de resistencia, hay muchos dolores expresados, pero sobre todo, hay unos clamores profundos por la paz” sostiene Sara.

Adicionalmente, el proceso de realización de cada Memoria Sonora queda registrado en un corto documental en el cual se refleja el contexto del territorio y los diferentes sentires de las personas que participan en el proceso; tanto las canciones como el documental se encuentran en la página web de la Memoria Sonora para la Paz.

Grupo Auroras al Amanecer de Suarez, Cauca.

“Mi corazón es muy débil, necesita de mucho cuidado, mi corazón tiene que ser fuerte como el de un superhéroe y hacer que la guerra ya no vuelva a retumbar” Verso de la canción ´Mi corazón está débil´ interpretada por Jhorman Alex, un niño del Norte del Cauca.

“Si se ven los productos que había en ese momento de la memoria del 2018 que se llamó ´Yo no me voy´, hay pocas expresiones culturales y artísticas de niños y niñas, debido a que la mayoría de personas que cantaban ya eran mayores”. Para Sara, uno de los principales logros de este proyecto fue haber conseguido despertar el interés a los niños, niñas y adolescentes por la música tradicional de su territorio y enseñarles una opción de vida distinta para transformar sus realidades. También, muchos de los artistas que participaron en el proceso se han convertido en referentes de sus comunidades en la lucha por la paz.

Además de esto, gracias a las donaciones de la Fundación PLAN y el empeño de los artistas por la consecución de presupuesto, se lograron abrir varias escuelas de formación donde los niños, niñas y adolescentes han empezado a tener contacto con los instrumentos caucanos y alejarse así de las dinámicas violentas de ocurren en sus territorios. De igual forma, Sara nos comenta que incluso este proceso ha contribuido a “reevaluar los estereotipos de género”, pues algunas niñas y mujeres han empezado a tocar instrumentos como la percusión o la marimba, que tradicionalmente eran tocados solo por hombres.

“El contexto en el territorio está difícil, pero no imposible”

A principios de este año 2023, iniciaron las inscripciones para que las y los artistas participaran en la tercera edición de la Memoria Sonora para la Paz y en marzo comenzó la producción del tercer disco. Aunque la idea era que las grabaciones se realizaran directamente en el territorio, como en las versiones anteriores, este año no fue posible debido al recrudecimiento de la violencia en la región.

Es así que los más de 300 artistas, de los cuales más de la mitad son niños y niñas, tuvieron que desplazarse casi ocho horas en bus para llegar a Cali y así grabar en los estudios de la Universidad ICESI. A pesar de que no era lo ideal, Sara resalta que de todas maneras: “que los niños y niñas puedan reconocer que allí también se estudia y proyectarse quizás en un futuro y tener otras expectativas en sus vidas”

Fueron seis días de intensa grabación para producir el tercer disco de la memoria sonora ´Un Canto de Esperanza´. “El nombre de esta versión es porque precisamente lo que se está buscando es cantarle a la esperanza, porque a veces la esperanza tiende a apagarse y lo que necesitamos en estos momentos es mantener la voluntad de paz”, cuenta Sara.

Finalmente, en el mes de abril y en el marco del Día Nacional de Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado se lanzó la tercera edición de Memoria Sonora para la paz en Cali. Esta memoria se presenta como un grito herido por la paz en medio de un contexto muy difícil, como dice José Edier en el documental de esta versión “El contexto en el territorio está difícil, pero no imposible”

El objetivo de la tercera versión también es plantear la necesidad de que la sociedad y las instituciones escuchen y volteen a mirar al Cauca, como dice Sara: “se firmó la paz, se firmaron los acuerdos de paz, pero no hay paz, hay una serie de situaciones bastante complejas que hacen que la paz esté muy lejana”. Es un llamado a seguir trabajando activamente por la paz a través de la música y el arte, a no dejar morir la esperanza, a luchar por un futuro mejor desde la resistencia, la sanación colectiva y la reivindicación de la historia de unas comunidades que a pesar de las dificultades siguen cantando y luchando por la paz.

  • Las fotos publicadas en este articulo fueron tomadas por Juan Manuel Vargas.

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